Argentina.
Reflexión de Fernando Alderete Bimbi, a cargo del Servicio Médico Penitenciario. “Una persona puede entrar para ver a un interno y tener relaciones sexuales con cualquiera”, dijo.

"La liberación de las llamadas visitas ‘higiénicas’ perjudicó notablemente la calidad de la salud de los internos.
Ahora, cualquier persona puede visitarlos, y los presos se contagian de enfermedades de transmisión sexual. No hay un control detallado de quienes ingresan y tienen relaciones sexuales con el interno".
Esta situación fue señalada por el jefe del Servicio Médico Penitenciario, Fernando Alderete Bimbi, durante el “Foro Interdisciplinario del Servicio Penitenciario”, donde el profesional añadió que esta realidad aumentó la prostitución en la cárcel.
El médico, quien también es comisario principal, recordó que antes, el interno sólo tenía relaciones sexuales con su pareja, quien era controlada sanitariamente para cumplir con las normas de higiene establecidas. También se le practicaba un análisis para determinar si era portadora de enfermedades de transmisión sexual. “Hoy, eso no pasa. Estos problemas se agravan con la ausencia de preservativos para los presos", resaltó.
Alderete Bimbi indicó a EL SIGLO que los condones no son conocidos en la cárcel. “Pedí que se los suministre, pero no obtuve respuesta. Si fueran usuales, se evitarían numerosas enfermedades en la población carcelaria", expresó.
Otra consecuencia de esta liberación fue la presencia de la prostitución dentro de la cárcel de Villa Urquiza. “Una persona ingresa para visitar a un preso y puede tener relaciones con cualquiera. Los miércoles y domingo (días de visitas) muchas mujeres que ingresan salen con plata que le pagan los propios internos por tener sexo", declaró.

“Bastante mejor”

Alderete Bimbi señaló que el servicio médico está bastante mejor, comparado con otras administraciones.
De todos modos, hay aspectos para revisar: el penal de Villa Urquiza cuenta con médicos que brindan asistencia de consultorio externo por la mañana y la tarde. De la población carcelaria, se atiende un promedio de 100 pacientes por día.
“Realizamos este trabajo sólo tres médicos, aunque recientemente se contrató un profesional por dos días.
Aunque sumemos a los ocho sicólogos (cuya tarea es importante), es evidente que hacen falta muchos más médicos para optimizar el servicio sanitario", dijo.