La dificultad de probar que ha existido una coacción directa sobre las mujeres para que se prostituyan hace difícil que los casos acaben en una condena.

La multiplicación de operaciones policiales contra clubes de alterne contrasta con el escaso número de condenas judiciales. En los últimos meses solo se han condenado en Badajoz a dos personas -dos rumanos- por delitos relacionados con la prostitución. El Juzgado de lo Penal número 2 que juzgó a diez personas responsables de tres clubes de alterne -propietarios, encargados y 'correos'-, solo condenó finalmente a uno, el rumano Remus Sau, por coacciones a las mujeres. Este cumple condena 2 años y cuatro meses de prisión en la cárcel de Mansilla de las Mulas, en León.

El Juzgado de lo Penal número 2 condenó a otro rumano, Simeon Pop, relacionado con esa misma red, -era el chofer de uno de los imputados, que traía mujeres desde Rumania. Aunque la condena de tres años de cárcel es firme, Simeon Pop huyó tras el juicio y está en busca y captura.

Otro proceso judicial importante, celebrado el año pasado en Cáceres, absolvió a los responsables de los clubes Cacique, que estaban imputados de delitos contra los trabajadores.

En el Juzgado de lo Penal número 1 de Badajoz está pendiente de celebrarse otro juicio contra los responsables de un club de alterne de Zafra. Este juicio se ha suspendido ya dos veces por la ausencia de testigos que se consideran claves para fundamentar la acusación.

La última operación importante emprendida por la policía afecta también a otros clubes Cacique, los de Montijo, Villafranca y Casas de Don Antonio. La instrucción del caso la lleva el juzgado de Villafranca de los Barros.

Desaparecen los testigos

¿Por qué es tan difícil que se produzcan condenas tras las grandes operaciones?

La desaparición de los testigos es una de las razones. La abogada Marisa Tena que ha llevado la acusación particular en varios casos en nombre de la asociación Malvaluna reconoce que la dificultad para hacer testificar a las supuestas víctimas es uno de los obstáculos que se encuentran abogados y jueces a la hora de fundamentar la acusación. Los juicios se celebran meses, e incluso años después de que produzcan las detenciones y las mujeres que pueden atestiguar la existencia de un posible delito están ilocalizables.

Hay que tener en cuenta que las mujeres que trabajan en la actualidad en estos clubes son extranjeras. Otra de las razones que cita la abogada Tena estriba en lo complicado que resulta demostrar que existen unas coacciones directas para ejercer la prostitución.

Los propietarios y encargados de los clubes se escudan en que las mujeres ejercen de manera voluntaria la prostitución, -algo que no está penado-, y que ellos se limitan a alojarlas en su hostal a cambio de una cantidad diaria -25 o 30 euros. Marisa Tena apunta una posibilidad de que se puedan producir más condenas en este terreno: la reforma del Código Penal de 2004 ha cambiado y ahora ya contempla la condena, no solo de quienes coaccionan, sino de quienes se lucran con la prostitución. «El problema va a ser demostrar que se han lucrado -afirma la abogada-, porque los dueños de los locales van a decir que cobran por las copas, no por la prostitución de las mujeres.

Sólo extranjeras

Una de las características que tiene hoy la prostitución en España, y en Extremadura, es que es ejercida casi en exclusiva por extranjeras. En una información reciente del diario El País que citaba fuentes de la Guardia Civil se destacaba a Badajoz entre las veintena de provincias con más clubes de alterne de España, con 24 locales y 971 mujeres ejerciendo la prostitución, todas extranjeras.