Un hombre búlgaro evitó ser encarcelado por tres años al someterse a una operación de cambio de género
Excusas para justificar una falta hay muchas. Estrategias para evitar un castigo, incontables. Pero una de las más insólitas fue la llevada a cabo por un búlgaro que evitó ir a la cárcel cuando se cambió de sexo.
Sretko Ickov, un habitante de la ciudad de Dragor, había sido arrestado por robo, pero fue dejado en libertad bajo fianza. Su caso tardó un año en llegar a la Corte. En ese tiempo, el hombre aprovechó para hacerse una operación de cambio de sexo.
La ley de su país sostiene que la cirugía lo convirtió en otra persona. Legalmente no era culpable de los viejos cargo y debió ser dejado en libertad.
Ickov, ahora conocido como Albena Mihajlova, evitó una condena de tres años. Aseguró que no fue una maniobra para evitar su castigo, siempre se había sentido infeliz como un hombre.
Ahora dice tener la oportunidad de empezar una nueva vida, como mujer y lejos del crimen. Además, confesó estar enamorada y que pronto planea casarse.

Si muchas tomaran esta alternativa, pues serían muchas las citas pendientes y el trabajo arduo de los cirujanos, para cambiar de sexo a cuánto condenado ronda por ahí.
Lejano de lo curioso del asunto me parece una mera coincidencia, yo no creo que alguien se cambie el sexo, por sólo tres años, ni por diez, ni veinte de condena, a cambio tendrían que sufrir "desdicha" el resto de su vida, por el cambi de sexo. Yo pagaría la condena.
Saludos