El primer paso es rellenar unos impresos que elabora la organización, puestos al servicio de todas las candidatas, para comprobar si el perfil es el adecuado.

Una vez superada esta prueba, en la que muchas chicas son descartadas, viene la sesión fotográfica. Aquí se cuenta con la ayuda de los mejores maquilladores y los mejores estilistas que eligen el vestuario más favorecedor según la candidata. Luego a posar...

Finalmente un jurado evalúa la naturalidad y sensualidad de las fotografías y selecciona a las chicas que aparecerán en las portadas de sus revistas. Así de fácil.