Hay aspectos de la vida privada de las personas que deben saberse manejar de manera adecuada con jefes, subordinados y compañeros de trabajo.
¿Existen todavía temas tabú en el trabajo? Robert Turnbull y su esposa Lisa enfrentaron esa interrogante cuando empezaron un tratamiento de fertilidad y algunas veces él tenía que retrasar viajes de negocios para asistir a citas médicas.
Decir “mi esposa va a ovular” era una excusa muy atrevida para dársela a su jefe, dice Lisa. “Aunque nos reíamos en privado sobre lo que pasaría si era honesto, había una tensión real de encontrar un balance adecuado entre transparencia y discreción”.
Hay cosas que los jefes y los compañeros de trabajo simplemente no quieren saber. Pero, ¿cuáles son estas cosas? Un giro social hacia una mayor diversidad en los estilos de vida ha cambiado las reglas sobre lo que es apropiado hablar en la oficina.
Richard Brenner, un especialista en desarrollo organizacional de la firma Chaco Canyon Consulting, en Boston, ve a la tensión como “un síntoma de una sociedad en transición”.
Tom Casey de Buck Consultants, en Nueva York, agrega: “Había cuatro temas que no se tocaban: política, religión, raza y género. Ahora la gente ya no es tan cautelosa a la hora de abrir la puerta” a estos y otros temas, desde el sexo a funciones físicas.
Es mejor mantenerse callado sobre asuntos que tienen muchos detalles íntimos o son tan emocionales que podrían ofender a alguien con una opinión distinta.
Mike Farrell se fastidiaba cuando un ex empleado no dejaba de contarle sobre sus experiencias sexuales “en gran detalle”. Era “demasiada información”, dice Farrell. Muchos detalles médicos también pueden causar problemas. Manuel Prado, presidente de vivacorporation.com, un proveedor de servicios de recetas médicas en San Francisco, se consternó cuando una empleada empezó a contarle con lujo de detalles sobre sus problemas emocionales, incluso detallando la larga lista de medicinas que tomaba para combatirlos. “Creo que no necesitaba saber todo eso”, dice Prado.
Algunos antiguos prejuicios, como las enfermedades mentales, aún tienen un gran efecto en muchas compañías. Un administrador de una firma del cuidado de la salud en Kansas decidió contarle a sus compañeros que había sido diagnosticado con depresión con la bien intencionada creencia de que gente como él debe arriesgarse (siendo abierto sobre el problema) “si quieren desestigmatizar las enfermedades mentales”.
Sin embargo, aunque sus compañeros le ofrecieron su apoyo, un ejecutivo de mayor rango pensó que la depresión dañaría su rendimiento. Eventualmente renunció por esa y otras razones.
Sea prudente también con las diferencias de género. Por ejemplo, dice Brenner, mientras que una jefa puede sentirse cómoda con que usted anuncie que tiene una oleada de calor debido a su menopausia, un supervisor hombre puede espantarse.
Pero, algunos trabajos están rompiendo las reglas con el propósito de generar confianza. Steve Miksis, un administrador en California, recomienda a sus compañeros compartir asuntos personales con un supervisor. Él mismo contó a sus jefes sobre un suicido en su propia familia y ha visto una mayor confianza y respeto a raíz de su revelación.
“Algunas veces estamos tan ocupados con nuestro trabajo que nos olvidamos que nuestros compañeros son nuestros prójimos”, observa.
De eso no se habla
Temas que debe evitar
No corresponde:
Enfermedades de transmisión sexual
Violencia doméstica
Enfermedades mentales
Abuso de drogas/alcohol
Problemas de fertilidad
Trate de obviar:
Creencias políticas
Creencias religiosa
Fuente: Rick Brenner, Chaco Canyon Consulting, Boston

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