5 Estrellas: Te damos letra para que tengas el mejor oral. tips para enseñarle a darte placer a lo Divine Brown.
Anochecer de un día agitado, mitad de la semana, trabajaste fuerte y lo único que necesitás es amor, sí, pero de ese que no implica esfuerzo y que se desliza húmedo y gratificante por tu esencia masculina.

Si sos de los afortunados, tu compañero de aventuras ya tendrá una lengüita amiga con quien pasar un rato de conversación elevada. Pero tal vez este momento de tu vida te encuentre con una de esas chicas que parecen tener miedo a que le entren moscas si abre demasiado la boca… Si es el caso, dale otra oportunidad antes de recurrir a tus ahorros en busca de la lamida perfecta: HOMBRE te enseña unos simples pasos para que el pete se convierta en su golosina favorita.
Fijacion oral
Antes que nada, un poco de psicología. Convengamos en que la fellatio -según su denominación científica- es una actividad sexual feliz y es de esas que no le hacen mal a nadie (a no ser que ella insista con los dientes, pero eso es un tema aparte…). A pesar de eso algunas mujeres, llegada la hora del pete, se resisten a hacerlo como dios manda, o por lo menos como a vos te gusta.
¿Por qué les cuesta tanto entregarse? Las razones deben ser varias y profundas, al estilo de los recovecos femeninos. Pero para lograr tu objetivo, no te interesa saber qué le pasa a las mujeres, sino entender que si la tuya se resiste es porque tiene una inhibición, y tenés que hacerle el entre despacio hasta tenerla al pie del cañón. El testimonio de Celeste es un diáfano ejemplo: “Le tomé el gustito al pete con mi segundo novio. El primero era muy de agarrarme la cabeza y llevarla medio de prepo, era un trámite, y a mí no me pasaba gran cosa, es más, a veces le aceleraba el empuje para que termine más rápido. Cuando empecé a salir con Nico él me tiraba la onda, y yo me hacía la que no entendía. Hasta que un día estábamos en la cama, yo ya bastante calentita, y en un momento él paró todo y me dijo ‘mirámelo un poquito’. Entonces me acosté con la cara cerca de la puntita, que estaba divina, brillante, húmeda, yo no daba más y era una tentación total. Él se tocó un punto donde termina la cabeza, en el lado de abajo, y dijo `pasame la lengüita por acá`, y después se iba tocando él con los dedos en cada lugar donde quería que lo besara. Fue un delirio, me recalentó. Ese día se me pasaron los conflictos.”
Uno no es de goma
De una encuesta de 60 consultados, el 45% respondió que el error más frecuente de las mujeres al hacer el pete es morder el bastón, con mayor o menor delicadeza. Charly es uno de los afectados pertenecientes a la gran mayoría, y siente la necesidad de compartir su experiencia, como en un grupo de autoayuda: “Yo creo que los hombres tendríamos que hablar más con las mujeres, por lo menos con las que no tienen idea, porque uno da por sentado que el pete es lo más natural del mundo y te podés comer un garrón. Con Analía nos habíamos dado unos besos tremendos y yo pensé ‘es re-guarra, quiero que me la coma toda’, pero al poco tiempo me di cuenta que no tenâ nada que ver y que la mina no tenía idea. Tenía ganas de decirle ‘querida, no te confundas, es gomoso pero no es un chicle’… Pero como no quería cortar la onda, se me ocurrió recurrir a mis conocimientos de primeros auxilios y lo que hice fue tomar el control en mis manos y le agregué un par de deditos en la boca, como para separarle los dientes. Entonces ya le costaba cerrarla, y además la excitó la nueva propuesta. Así fue que inicié una campaña de educación anti mordisco entre mis amigas mujeres. En poco tiempo lo va a saber todo el planeta”.
Educacion es placer
Siguiendo el análisis de la encuesta, el porcentaje restante de pifiadas con aroma de mujer se dividió entre sacar la boca bruscamente cuando sienten que se viene el aluvión (23%), concentrarse en lamer el palito en vez del helado (19%) y hacerlo sin gracia (13%).
Es que el entrenamiento en esto es fundamental. Una cama y un espejo son dos elementos que nunca están de más en la escuela del amor. ¿Listo para dar cátedra? Ok.
Arrancá el juego previo por la boca, tomándote tu tiempo. Tocale los labios con tus dedos, besala, recorré sus labios con tu lengua, pedile que ella se pase la lengua por los labios, buscá su lengua con la tuya, acercándola desde las comisuras. Esta etapa cumple dos objetivos: desarrolla la expresividad bucal, y la conecta sensorialmente de inmediato con los labios vaginales (curiosidades de la anatomía…).
Para que se le despierten los instintos, usá su cerebro, pero el primitivo, ese que responde a los olores y destila hormonas sexuales. Mojá tus dedos en la saliva de ella y acariciate vos tocando todo tu equipo, desde la base hasta la cima. Volvé a subir con tu mano y pasale los dedos por los labios. Si pusiste el espejo, pedile que mire cómo te mojás con su juguito.
Para entrar en el pete propiamente dicho, el siguiente paso es llevarla a temperatura de desinhibición y, mientras tanto, ir bajando el foco de interés. Una manera de acelerar el termómetro es reconocer qué la ratonea y usarlo a tu favor. Por ejemplo, si es de las que se vuelven locas cuando te concentrás en sus lolas, llevala a la situación de que las use para sacarle brillo a tu mástil. Para eso, la mejor posición es que vos te pongas de rodillas, sin agacharte, y ella arrodillada del todo, con sus pechos a la altura perfecta.
Aca va
Como ella, pobrecita, no sabe nada, vos le tenés que explicar. Tomá en tus manos el objeto de estudio, y repetí los movimientos del principio, usándolo como antes tu lengua. Deslizale la cabeza por los labios, de a poquito y, mientras, llevala de la mano a reconocer todo el terreno. Pedile que se mire en el espejo para aprender mejor.
Acordate de mantenerte a cargo hasta el final. Metete en su boca despacio mejor si introducís sólo la parte más importante, por el reflejo de arcada- y cuando la notes entusiasmada, sacáselo y ofrecele otras zonas a su recién despierta lengua. Que baje hasta las bolsitas, después que vuelva, otro poquito adentro, otra vez abajo. Así va a aprender el ritmo, en vez de cometer el furcio tan difundido de hacer el pete de una manera mecánica tipo sube y baja.
Felicitala cuando hace las cosas bien, y corregila de una si hace algo que no te va. Todo lo que no le digas que no te gusta, es probable que lo haga de nuevo. No se va a ofender, porque es un juego y si te parece que algo le cae mal, también usalo para calentarla.
Cuando ya estés a punto volcán, decile que te conteste con la cabeza si quiere que acabes en su boca o no. ¿Por qué es mejor con un gesto? Por la inhibición: a ella le va a resultar más fácil así.
Si te dice que sí, sos un winner, esa boquita es tuya para siempre... Si la respuesta es no, no sirve forzarlo porque le puede generar traumas. Buscá una opción para terminar en tus manos y las de ella, y regalale una linda salpicadura, como para que se vaya haciendo amiga. Vas a ver comprobar que en pocas sesiones ella va a soltar todos los bloqueos con tal de darle al heladito caliente, ahora que lo probó con onda. Y tanta educación tiene un beneficio extra: después de aplicar las técnicas de Hombre, ya ninguna mujer te va a poder decir que el pete es egoísta. ¡Doble gol!

45%
De una encuesta de sesenta consultados, respondió que el error más frecuente de las mujeres al hacer el pete es morder el bastón, con mayor o menor delicadeza.
13%
De estos hombres opnina que su chica lo hace sin gracia.

23%
opina que el error mas comun a la hora del pete es sacar la boca bruscamente cuando sienten que se viene el aluvion
19%
de los varones se queja de que las mujeres lamen el palito en vez del helado

8
de cada 10 mujeres manifestaron que no quisieron volver a tener sexo oral con su amante debido al mal olor de la primera experiencia.