Tanto a hombres, como mujeres muchas veces se les hace difícil expresar libremente sus necesidades, emociones y deseos sexuales frente a su pareja a la hora de la relación íntima ¿por qué?. Y mas que contestar esa pregunta, se nos presenta un gran dilema: ¿fingir o no fingir... Qué es lo correcto?

Ellas... Atrapadas entre la mujer "tradicional" y la mujer "moderna", no pueden discriminar qué es lo correcto o qué es lo que los hombres esperan de ellas, sexualmente hablando.

Algunos varones no se preocupan por averiguar los gustos de sus parejas o por estimularlas suficientemente para que alcancen el orgasmo. Dan por sentado que si ellos lo lograron, ellas también. Sin embargo el error principal de las mujeres es que no aclaran que no fue así. Algunas de estas mujeres se desvalorizan a sí mismas por no sentir el placer que se espera de ellas, se avergüenzan, se culpan, y deciden fingir.

Esa decisión, fingir su orgasmo, las alivia momen-táneamente, ya que no quedan "mal" ante su pare-ja. Sin embargo, con esa decisión se están impi-diendo a sí mismas el poder realmente alcanzarlo. El orgasmo femenino se aprende. Para hacerlo es necesario que la mujer sepa diferenciar sus di-versas sensaciones genitales y qué tipo de estímulo, con qué ritmo e intensidad necesita específi-camente. Muchas de ellas suelen desconocer el funcionamiento de su propio cuerpo y del cuerpo de su pareja.

La mujer que finge, no confía en su pareja. La confianza es indispensable para poder transmitir su especificidad personal. Así, el orgasmo empezará a llegar espontáneamente. Además, es importante tener en cuenta que una vez que comenzó la mentira se suman dos problemas: no alcanzar el orgasmo y el haber sostenido un engaño -muchas veces durante años.

Ellos... La respuesta sexual -tanto en varones como en mujeres se compone por tres fases básicas: el deseo, la excitación y el orgasmo. En ese sen-tido, a diferencia de la mujer, el hombre está apresado por su particular anatomía. He aquí las diversas posibilidades fase por fase: En cuanto al deseo, como es fundamentalmente emocional, la compañera no puede controlar si su pareja la desea o no aunque actúe como que sí.

En esta fase el varón puede fingir. Sin embargo, aquellas muje-res perceptivas y preocupadas por conocer a sus compañeros podrían llegar a notar sutiles o gruesas diferencias entre unas actitudes y otras.

La excitación es el punto flaco del varón, ya que se produce un mecanismo fisiológico que lo pone en evidencia, el pene se erecta o no. En esta fase el va-rón no puede fingir. Esto no significa que nece-sa-riamente ese varón no tenga deseo; las posibilidades de no tener erección se deben algunas veces a diversos factores.

El orgasmo masculino también es posible de ser fingido. Habitualmente los varones llegan a su or-gasmo sin dificultades, aunque recordemos que esto no significa que haya sido realmente placentero. Sin embargo, un reducido número de hombres padecen de una disfunción que les impide alcanzar el orgasmo o lo retarda mucho. Podríamos pensar que estos varones, avergonzados por no cumplir con lo que se espera de ellos, finjan que lo lograron.

En estos casos la actitud femenina de querer percibir o no la realidad de ese encuentro sexual puede hacer que ella se dé cuenta como que no.
El centro fundamental de la compatibilidad sexual de una pareja está dada por la comunicación. Poder compartir con la pareja los gustos y deseos así como los problemas y sufrimientos, los une y les da la posibilidad de resolver los conflictos.

Una dificultad sexual no es avergonzante, sólo re-quiere de la toma de conciencia personal, de la comprensión y colaboración de la pareja y del querer realmente solucionarlo pidiendo ayuda al especialista.

Recuerde el dicho: "La verdad no molesta pero incomoda", y por eso muchas veces decir la verdad es lo mejor, especialmente si se trata de la persona amada y si hay comprensión y comunicación entre ambos.
FINGIR PARALIZA... NO FINGIR LIBERA